Decididamente, en nuestros traductores. Son profesionales a tiempo completo con mucha experiencia. Y siempre nativos de la lengua de destino. Este cuidado en la selección se acaba notando en el producto que entregamos.

Y también nuestro carácter. Nuestros clientes no son un número en una base de datos unido a la referencia de un proyecto. Son Raúl, que necesita la traducción de su licitación para el lunes y le asignamos un equipo de guardia durante el fin de semana, Carmen, que en pleno confinamiento necesitaba una traducción jurada urgente y conseguimos entregársela en mano con todos los permisos o Cristina, que va a subtitular su vídeo corporativo al ruso y nos pide que le enviemos el texto en formato bilingüe. Nuestro trato nos distingue y es lo que nos fideliza al cliente.